Un instinto heredado del desierto
El gato doméstico (Felis silvestris catus) desciende del gato montés africano (Felis silvestris lybica), nativo de zonas áridas del norte de África y Oriente Próximo. En ese entorno, el agua estancada era con frecuencia un foco de enfermedades y parásitos.
El agua en movimiento, en cambio, era agua corriente de manantiales o ríos — generalmente más fresca, más oxigenada y más segura. Los gatos que preferían instintivamente el agua en movimiento sobrevivían más. Ese instinto se mantiene hoy en los gatos domésticos.
Por qué el bebedero estático no les convence
- El agua en reposo pierde oxígeno rápidamente y se calienta
- El reflejo en el agua estancada dificulta que el gato vea el nivel
- El olor del cloro en el agua del grifo es más perceptible cuando está en reposo
- La visión de los gatos está adaptada para detectar movimiento — el agua en movimiento les resulta más «visible»
Qué cambia con una fuente
El flujo constante mantiene el agua más fresca y oxigenada. El sonido del agua en movimiento también actúa como señal auditiva de «agua disponible». Muchos propietarios notan que sus gatos beben notablemente más agua en los primeros días tras instalar una fuente.